March 22, 2009

Atrapado en tu puesto de trabajo

Desde que empezó 2009, he tomado 34 aviones. Y para principios de abril -a la vuelta de un viaje a Dubai- ya habré recorrido el perímetro de la Tierra (40.074 km). Pero estos números se empequeñecen ante la envergadura personal y profesional de tantas personas que Dios me ha permitido conocer en estos meses.

No hay semana en que no reciba varios emails o mensajes en Facebook de asistentes a seminarios o de alumnos de las escuelas de negocio en las que doy clase. Normalmente, son peticiones de consejo y mensajes de agradecimiento. Pero a veces sucede que alguien te expone una situación personal que inspira más respeto que una tormenta en alta montaña y más vértigo que asomarse desde 30.000 pies, la altura a la que voy recorriendo el planeta.

En realidad, yo me dedico a hablar sobre innovación y sobre cómo transformar empresas. Pero, por alguna razón que se me escapa, cada día me escriben más personas valiosas que se encuentran atrapadas en puestos de trabajo mal diseñados, que no sacan partido a su talento y que les matan de aburrimiento. Están bloqueados y piden a gritos inspiración.

No sé si llamar a esto casualidad o sincronicidad, pero todo lo que me cuentan me está sirviendo para el libro que empecé a escribir en enero y al que espero dar un buen empujón este verano, entre Miami y Boston.

Gracias a los que me habéis inspirado con vuestros relatos y a los que estáis a punto de hacerlo.