February 6, 2009

El vértigo de hablar ante 700 mujeres

La semana pasada impartí dos sesiones en el Congreso Mujer y Liderazgo, organizado por la Cámara de Comercio de El Salvador, gracias a la invitación de una amiga y compañera de la Universidad de Navarra, Vanessa Rubio, que preside el Comité de Empresarias.

Me ha impresionado la capacidad de convocatoria de los organizadores: ¡lograron reunir a 700 mujeres empresarias! Y también la eficiente logística, dirigida por Edith Monjarás, de la Cámara de Comercio. 

A primera vista, hablar ante 700 mujeres da vértigo. Pero me lo pusieron fácil: bastaba echar un vistazo a cualquier ángulo de la sala para encontrar miradas de complicidad, que me hicieron disfrutar haciendo mi trabajo: contarles algunas claves sobre gestión de la innovación y sobre el tipo de liderazgo que está pidiendo la crisis.

Hace años, ante un reto así,  me hubiese temblado la voz, y el nerviosismo habría bloqueado mi mente y atropellado mis palabras. Pero gracias a Dios, descubrí en 2004 en Google a mi maestro y mentor, Luis Huete, quien -entre otras muchas cosas- me ha enseñado que la clave para conectar con una audiencia es no pretender lucirse, sino servirla. 

Desde esta perspectiva, el foco de atención se pone en los demás, y no en uno mismo, que es una fuente inagotable de inseguridades y vanidades. 

Es verdad que las horas de vuelo dan confianza y aplomo, pero mirar con cariño al público es un atajo que suple la falta de experiencia. A mi me ha ayudado mucho, ¿y a ti qué te ayuda?

Con Edith Monjarás y Vanessa Rubio.

En el congreso, tuve la suerte de escuchar una sesión de Patricia González de Wencel. Me deslumbró la frescura y la fuerza con la que dio recomendaciones para que los hábitos de tu vida sotengan tus anhelos y tus sueños. Es autora del libro: "El coraje de ser positivo".


Me alojaron en el Hotel Sheraton Presidente de San Salvador, por el que ha pasado desde Bush hasta la Reina Sofía. Un hotel recomendable.


DÍAS DE TRABAJO EN MIAMI

Camino de El Salvador, pasé unos días trabajando en mis "headquarters" de Miami, en donde he bocetado el guión y el primer capítulo de un libro que voy a escribir en 2009, del que ya tendrás más noticias.


Con este "fondo de escritorio no-virtual" te aseguro que la inspiración viene más fácilmente que encerrado entre cuatro paredes... El único peligro es que un coco te abra la cabeza, o que se te acerque una pacífica pero aterradora iguana.


Vista de Miami South Beach desde el avión.