June 24, 2008

Entre la televisión y la chimenea...

Hace apenas unas horas que he aterrizado en Barajas procedente de Montevideo, donde he estado una semana trabajando con el equipo de Lolita/Masstige en el Proceso de Transformación e Innovación que estamos poniendo en marcha en la empresa.

El martes di una conferencia en la Universidad de Montevideo a empresarios y padres de alumnos, invitado por la decana de la Facultad de Comunicación, Eileen Hudson.


El miércoles nos reunimos los equipos de Gestión de la Experiencia del Cliente y de Marketing para diseñar nuevas propuestas para atraer a los clientes a las tiendas. La reunión fue en el Ché Montevideo, al borde del mar, en la desembocadura del Río de la Plata.

Y el viernes visité con parte del equipo de Lolita/Masstige las instalaciones de Zona América, la primera zona franca privada del país: un parque de negocios y de logística de escala internacional. La visita fue como una lección en directo de lo que aprendí cuando estudié casos de Operaciones en IESE Business School. Formación continua refrescante, lo llamaría yo.

El fin de semana lo pasé en la estancia "La Paz", a 35 kilómetros de Paysandú, invitado por mis buenos amigos Nacho Portela (el organizador de cacerías más joven y prometedor de Latinoamérica) y Eliana Hodara.


Mapa con los 19 departamentos de Uruguay.


Madrugamos para atravesar el país y me tocó conducir un 4x4 desvencijado y lleno de barro, al que estrictamente le funcionaban el motor y las luces, y que hacía más ruido que un helicóptero... Anyway, Heminway... Fue una aventura arrolladora...


Al llegar a Paysandú, el 4x4 pidió socorro y en el taller más ordenado que he visto en mi vida lo arreglaron en un tris. ¿Has pensado qué confianza te inspiraría un taller caótico en el que hay que buscar herramientas desperdigadas por el suelo, entre trapos grasientos y piezas oxidadas? Probablemente, la misma que una bandeja de entrada con emails amontonados sin clasificar, o una mesa de trabajo por la que parece que ha pasado un vendaval...


No creo que haya programa en la televisión que pueda competir con la experiencia de mirar una chimenea en buena compañía.


El domingo comimos un asado memorable, preparado desde las 10 de la mañana. Delicioso.


Y por la tarde salió el sol y dimos un paseo a caballo por la padrera.


Ya de vuelta a Madrid, mientras el avión sobrevolaba Brasil, me di cuenta de que, cada vez que regreso de América, me cuesta más alejarme del puñado de amigos que voy teniendo allá. Gracias a Dios, volveré pronto: el 21 de julio me iré a trabajar por un mes a Miami, y de allí viajaré a Uruguay, Argentina y Colombia a dar conferencias y seminarios. Y luego vendrán las vacaciones, que pasaré del 25 de agosto al 16 de septiembre al sur de Boston.