June 15, 2008

El Disco-Taxi, un ejemplo de diferenciación

Empezó la semana con el Curso de Gestión del Punto de Venta organizado por ISEM Fashion Business School. La jornada me sirvió para llenar mi cuaderno Moleskine de ideas brindadas por Raúl Estradera (Inditex), Gonzalo Brujó (Interbrand), Cristina Casado (Hermès), Jeffrey Buchman (Fashion Institute of Technology New York) y Javier Jiménez (Cencibel).


Por la tarde, moderé una mesa redonda sobre Retos y Estrategias Innovadoras del Retail, en la que participaron Borja Oria (Musgo), Andrea Corcuera (Value Retail) y Enrique Quesada (Pepe Jeans). Los tres estuvieron brillantes.

Las intervenciones fueron breves (les pedí estrictamente un máximo de 12 minutos) y hubo tiempo suficiente para un debate ágil, que contestó algunas dudas y lanzó otras: ¿Cómo es posible que las grandes marcas presten tan poca atención al probador, probablemente el momento más crítico de la experiencia de compra? Tengo mis respuestas y mis propuestas al respecto, pero -por motivos de confidencialidad- me las reservo para mis clientes.


Algún día de esta semana, tras una conferencia sobre innovación, Santi me llevó a casa en su Disco-Taxi. Con el juego de luces que ha instalado podría iluminar una pista de baile, y con el equipo de sonido llenaría un estadio. El salpicadero del coche tiene más botones que el cuadro de mandos de un Harrier y lo preside una imagen del Cristo del Pardo. Porque "con la que está cayendo -me explicaba- más vale tener fe".

"Hace unos días, llevé a un periodista del New York Times y me dijo que no ha visto un taxi igual en todo el mundo", me contó Santi, a quien la policía le ha dado el alto varias noches, deslumbrada por semejante explosión móvil de color y sonido.

A esto es a lo que Mckinsey llamaría "Escaping the middle market trap". Un taxi diferente, memorable y digno de la mejor estrategia de marketing posible, el boca-oreja. Reserva el DiscoTaxi en el 678465252.

Esta noche vuelo a Montevideo para trabajar durante una semana con la empresa Lolita/Masstige. He mirado la previsión del tiempo y me temo que -aunque apenas he estrenado la piscina en Madrid- tengo que rescatar la ropa de abrigo...