November 8, 2013

Solos vamos más rápido, juntos llegamos más lejos

Hace unos meses, paseando por Antigua (Guatemala), una niña de cinco años me vendió una pulsera y me la ató en la muñeca; y yo, que ni siquiera llevo reloj desde hace una década, no soy capaz de quitármela… de la cabeza. Llevaba un vestidito y un delantal, confeccionados por su madre, a quien ayudaba a vender coloridos ponchos, blusas y pulseras de diseño tradicional. 
Sé dónde vive esa niña –en un cerro– y sé también que, en su modesta vivienda, el suelo es de tierra y el techo no es capaz de aislar a su familia de la lluvia. Los fines de semana van a Antigua, una ciudad de una belleza sobrecogedora, para vender a los turistas prendas tan vistosas que sorprende que pasen desapercibidas a los funcionarios que recuentan el Producto Interior Bruto, ajeno a la economía sumergida. Sin embargo, hay indicadores que presentan un futuro prometedor a otras millones de familias que viven bajo el umbral de pobreza en Latinoamérica. En la próximos quince años se va a producir un fenómeno que contradice dos siglos de Historia...
(Artículo completo en la revista Nuestro Tiempo)