November 13, 2017

Al resto... puedes llamarle #jefes



















Esta semana he tenido la oportunidad de conversar con directivos de Europa y de América sobre #libertad y #liderazgo 

LIBERTAD FÍSICA. Sobrevalorada durante la juventud ("hago lo que quiero con mi cuerpo, lo pongo al límite y aguanta"...) y artificialmente prolongada a través de gimnasios y pastillas antioxidantes, esta dimensión de la libertad caduca demasiado pronto.

LIBERTAD MENTAL. Se trata de una dimensión muy prometedora ("pienso lo que quiero"), hasta que empieza a tropezar progresivamente con las auto-limitaciones que generan los paradigmas que creamos para mirarnos a nosotros mismos, a los demás y a la realidad ("yo nunca aprenderé inglés, fulatino es insoportable, éste es el mejor recorrido para ir de casa al trabajo"...). En otras palabras, el pensamiento paradigmático —consecuencia de la naturaleza "perezosa" del cerebro, que busca la eficiencia en el uso de la energía— limita la mente.

LIBERTAD ESPIRITUAL. Esta dimensión de la libertad que no logran arrebatar las limitaciones físicas ni tampoco el dolor inconsolable al que todo ser humano acaba expuesto, sólo se alcanza con un corazón enamorado, libremente comprometido, que lucha por conquistar y —más adelante— por reconquistar a su amor, y con la fuerza interior que genera una vida orientada a servir a los demás con grandes pequeños detalles. Cada día.

 Vivir así —no una vida impecable sino una vida esforzada por amor— proporciona una #integridad que #inspira a otros a #transformarse y a #transformar la realidad.

 Vivir así hace construye auténticos #líderes. Al resto... puedes llamarle #jefes.